Aurora Boreal

“Soy amante de los fenómenos visuales que nos brinda la naturaleza. Los rayos de una tormenta o el mismo arcoíris hacen que me quede ensimismada pensando en el origen de las cosas. No obstante, siempre he sentido una atracción inevitable hacia la aurora boreal; como si me llamara. Esos colores verdosos e iridiscentes que invaden el cielo y lo tiñen de tonos fluorescentes deben ser algo arrebatador. Aunque todavía no he podido disfrutar de este espectáculo, no puedo dejar de vislumbrarlo en mi mente. Puede que haya algo de Ecoelum en ese reflejo que se muestra en el cielo; quizás no consciente, o no buscado, pero si ha hecho que de alguna manera nuestra marca llegue, ahí. Estoy segura de que pronto lo comprobaré en persona.

Pero antes de seguir, ¿qué es la aurora boreal y por qué se forma? Muchas veces me lo he preguntado. Pues nada más y nada menos que las partículas del sol que escapan de la corona solar y se acumulan en el campo magnético de la tierra, principalmente en los polos, que al chocar con los átomos de la atmósfera (ionosfera) liberan energía emitiendo esos tonos fulgurantes que quedan apresados en el cielo. En la mayoría de las ocasiones son de color verde dado que los átomos que liberan energía son los del oxígeno aunque pueden darse con otros tonos como el rosa o incluso el azul, si la energía liberada procede del nitrógeno. Hasta aquí más o menos el despliegue científico.

El nombre de Aurora Boreal nace de la relación de la diosa romana del amanecer Aurora y Bóreas, uno de sus hijos (el viento del Norte) para diferenciarlo del fenómeno que tiene lugar en el hemisferio sur conocido como Aurora Astral. Este término fue acuñado por el mismísimo Galileo. Según dicen además las lágrimas de Aurora son las responsables del rocío de la mañana, que aún llora por la muerte Memnón, otro de sus hijos.

Y ahora una pregunta importante que a todos nos interesa,  ¿Cuáles son los mejores lugares para disfrutar de la Aurora Boreal?

Pues muchos son los destinos posibles aunque como ya imaginaréis todos están bastante al norte.  Podréis degustar de este fenómeno en el norte de Noruega, en Tromso o las Islas Lofoten, en Islandia en el faro de Grótta o en la colina del bosque Oskjuhild, ambos cerca de Reikiavik, incluso en los iglús térmicos del hotel Kakslauttanen en Filandia, ya casi en la misma Laponia. Si aún queréis viajar más lejos se puede disfrutar también de este fenómeno en países como Canadá, EEUU o la mismísima Groenladia.

¿Y respecto a mí? La verdad es que todavía no tengo planeado cuando voy a visitar este majestuoso espectáculo, pero no dudo que será muy pronto. Quizás por eso he empezado por la cosmética, para poder juntar todos esos colores que fluyen por el cielo y acercarlos a la piel, para poder descomponerlos y concentrarlos dentro de los poros; quien sabe; no siempre se conocen completamente las razones de por qué una hace las cosas. Lo que sí espero es un día estar frente a ese cielo iluminado de tonos brillantes y efervescentes para poder mirarlo a la cara.”

Alicia Sandoval Ríos, Co-fundadora de Ecoelum