Un ritual para empezar el día

Un ritual cosmético para empezar el día.

Ya lo oigo… suena el despertador como todas las mañanas a una hora intempestiva; toca empezar de nuevo el día. Parece que el tiempo no se ha movido nada y hace tan solo unos minutos que me he acostado; pero hay levantarse otra vez. Así que dando tumbos mientras oigo como mis hijos o mi pareja todavía duermen llego como puedo al baño. Pero algo sucede nada más entrar. Me miro al espejo y parece que el tiempo se detiene. Comienza mi momento de calma diario. Ese pequeño ritual que puedo dedicarme a mí misma.

Primero me doy una ducha reconstituyente, donde el tiempo parece detenerse aún más. Después me seco con calma y vuelvo a mirarme al espejo, a los ojos. Siento que puedo dedicarme este momento. Empieza el ritual.

Entre la variedad de productos cosméticos que tengo alrededor escojo primero mi agua micelar favorita para limpiarme la cara. Vierto la espuma sobre mis manos y disfruto del tacto que tiene y de las formas se que generan al salir, algunas son como el algodón. Lo aplico directamente sobre la cara y me doy un pequeño masaje. Su olor es suave y agradable, y en seguida noto una sensación de frescor.

Después uso un exfoliante para la cara y el cuerpo. El que utilizo normalmente me gusta por su olor a cítrico, por la suavidad que me deja en la cara y por ese color fuerte que desprende un leve brillo. A continuación me aplico un contorno de ojos con pequeños toquecitos alrededor de los párpados y después una crema hidrante (como Sol y luna o cualquiera otra). Al ser muy fluida, aplico muy poca en los carrillos, la frente, la nariz y la barbilla, para expandirla después mientras me masajeo. Al instante desaparece la sensación de sequedad y noto la piel muy hidratada. Finalmente uso un poco crema solar que me aporta un puntito de color y rompe mi blanco nuclear, así tal y como suena. La sensación de cansancio ha desparecido y me encuentro mucho más despierta.

Respiro un par de veces, me miro por última vez al espejo y abro la puerta del baño para dar paso al nuevo día.

Ahora es un buen momento.